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Templo de Diana, Mérida

A través de las Ciudades Patrimonio conocerás escenarios clave en la Hispania Romana. Uno es Segovia, con su impactante acueducto. Mientras, en Córdoba se pueden visitar diversos monumentos romanos recorriendo la ruta de Séneca. Mérida, capital de la antigua Lusitania, posee un importante conjunto arqueológico en el que se encuentra el Teatro de Mérida, sede del Festival de Teatro Clásico. Tarragona fue la capital de la mayor provincia del Imperio y cuenta con numerosos vestigios de esa época, como su anfiteatro o la necrópolis. Por su parte Alcalá de Henares, es la única romana de la Comunidad de Madrid y destaca por su riqueza arqueológica.

En Alcalá de Henares La ciudad romana de Complutum, Alcalá de Henares, es la única romana de la Comunidad de Madrid y destaca por su riqueza arqueológica. Las excavaciones han puesto al descubierto el foro de la ciudad, en el que destaca un gran conjunto compuesto por basílica, termas públicas, criptopórtico, mercado y una gran fachada monumental. Próxima al foro se encuentra la Casa de los Grifos, con una extraordinaria colección de pintura mural romana de carácter doméstico. En los alrededores, nos encontramos con la Casa de Hippolytus, antiguo colegio de jóvenes. Por su parte, el Museo Arqueológico Regional conserva mosaicos de gran valor.  En Córdoba

El personaje romano de Córdoba por excelencia sería Séneca, quien, junto con Lucano, son los máximos exponentes de esta cultura que ha dejado una huella profunda en la ciudad. Son muchos los testimonios romanos que pueden contemplarse: el Templo Romano, los Foros Públicos, la Casa Romana del Bailío, la Villa Romana de Santa Rosa, el Palacio de Maximiano Hercúleo, el Mausoleo, el Teatro y el Anfiteatro, los mosaicos y el sarcófago en el Alcázar de los Reyes Cristianos, o los numerosos restos expuestos en el rehabilitado Museo Arqueológico y Etnológico. Córdoba dispone de un programa  para conocer la Córdoba Romana e incluye visitas a todos estos espacios.  En Mérida

Mérida, antigua Colonia Augusta Emerita y capital de la provincia Lusitania, es un excelente conjunto arqueológico que permite una aproximación a la vida privada de los hispanorromanos. En sus zonas arqueológicas, algunas en un perfecto estado de conservación, confluyen todos los elementos que hacían posible su funcionamiento diario: foros, estructuras defensivas como la muralla; espacios dedicados al ocio y la competición: circo, anfiteatro, teatro, palestra y termas públicas; obras de infraestructura y ornamento como puentes, presas y acueductos, calles, pórticos, cloacas, fuentes y esculturas monumentales. En Segovia La presencia romana en Segovia es patente desde el siglo II a. C. y la herencia romana más significativa es el impresionante Acueducto. El monumento, una obra de ingeniería compleja de más de 16 kilómetros de longitud, toma el agua en el pie de sierra y lo sube hasta el espigón rocoso del Alcázar. El Acueducto dio prestigio y propaganda a Roma y abasteció a la ciudad, que disponía en su parte alta de casas notables y unas termas, cuyos restos han podido estudiarse parcialmente. En las tres últimas décadas, las intervenciones en el casco antiguo de la ciudad han permitido saber más sobre la Segovia romana. Es posible conocer la ciudad romana en el Museo de Segovia, donde se muestran los vestigios que ha aportado el trabajo arqueológico.

En Tarragona Tarragona, antigua Tarraco romana, alcanzó una gran importancia, como reflejan sus monumentos. De hecho, fue el primer lugar fuera de Roma desde el que el emperador Augusto gobernó el Imperio (siglo I a.C). De este modo, la ciudad se llenó de monumentos, se amplió el foro, se crearon termas públicas y se construyeron el anfiteatro, el templo de Augusto y el complejo compuesto por el foro y el circo. Por su parte, la necrópolis paleocristiana fue construida en el siglo III d. C. Muchos de estos monumentos se pueden visitar hoy.